La noche de todos los muertos

Tres segundos antes de morir suele desaparecer todo el miedo a la vida y tu corazón se hace cómplice de lo inevitable, carece todo de sentido y del tiempo y lo que sucedía dentro de el, deja de ser importante, te encomiendas a lo divino y a su representante en la tierra, oraciones con el nombre de la madre, o el hermano, o al mismo ser que un día dejaste de interpretar, la resignación con hechos no encontrados por la culpa, síntoma altanero de la memoria. Todo eso sucede mientras te acostumbras al dedo de la muerte, a su veredicto final, ella susurra en tu oído una oración que te tranquiliza, cruel por instantes y humano por tu eternidad.

Dos segundos antes de morir la vida te da una segunda oportunidad, y sintiéndote un pintor, frente a ti un óleo, para modificar tus actos, tus pinceladas mas sinceras encuentran nuevo rumbo, sintiéndote dios, modificaste a diestra y siniestra tus errores, no te funciona, nada cambio, no funciono para ti, no sirve lo se, pero el que juzga tu vida, sentado a un lado meciendo la cabeza empesimismado por no haber sido entendido en la explicación vital del juicio final, interpreto, tu codicia, tu vanidad, tu ira, tu dolor, tu coraje, tu insolencia, tu timidez y antes que la sinceridad y la bondad se apoderara de ti, te quito el pincel, te advirtió de los nuevos cielos y el ardiente pozo del infierno, el primer segundo de la eternidad corría, pudiste escuchar todos los nombres que incidieron en tu vida, todas las voces que conocieron tu corazón, tu cuerpo se despedía de su carnalidad, los huesos se hacían polvo y corrían con el viento hasta el fin del mundo, ni tu mismo recordaras tu nombre, un ultimo suspiro para ti, ese que los doctores presentes no podían detener o mantener con nosotros, tu no los dejaste.

Un segundo antes de morir, una mano, te indica el camino, y sin preguntar asumes tu destino, corriges con sonrisas a los errantes. y estos te ven como si algo nuevo fuera a suceder, no pasa nada, ellos llevan milenios deambulando, indicando caminos inciertos a los que amaron demasiado la vida, a esos que no saben como amar, por que se acostumbraron demasiado a si mismos, nunca entendieron que la vida es solo un suspiro más corto que este segundo que se te acaba. Despierta, abre los ojos, mira este sol que es eterno, agarra mi mano que te dejara en el lugar más bello de tu alma, ahí, invitaras a todas las almas bondadosas que te apretaron en sus brazos, y de el, el cariño que no se olvida, no te detengas este es solo el principio del camino. Aun falta mucho que debes conocer, solo no me preguntes del pasado, ese no existe a donde vamos.
Enfermaste días antes, y meses atrás, te olvidaste de vivir, te quedaste indeciso por la presión, te casaste sin compromiso contigo mismo, alucinaste la felicidad y la celaste hasta enfermar, así comenzaste tus días, dejaste de ser feliz, desconfiado, te entretuviste en todos los cuerpos, malgastaste tiempo en aprender idiomas que no entendías, no entendiste, pintaste en las paredes con tinta blanca del rencor, un almacén de prodigiosas aventuras, despreciaste el mundo que te hacia feliz, te despreciaste a ti mismo.

Ella fue valiente, te vio morir, te cuido hasta donde pudo, al darse cuenta que no podía salvar nada mas de ti, te dejo, eras humano, al fin eras humano, te lloro, le lloro a la inocencia de tus ojos, a la bondad que conoció en tus brazos, a ese ser que podía con palabras disfrazar la crueldad del mundo, y sin el calor que daba la seguridad, dejo el infierno helado de la indiferencia, te terminaste de morir 30 años después, tus pendientes los olvidaste junto con tus sueños, atravesaste la rectitud y las responsabilidades para dejar caer en la vanidad de las cosas inmateriales tu nombre, te puliste en oro, te conservaste en adulaciones, enviaste invitaciones al funeral de tu alma, repartiste dioses con tu imagen, y santificaste los años con tus oraciones.

La muerte santificada de huesos blancos, velo negro y andar trágico, así te dijeron que vestía, replica para ti una oración. Ven a mí, yo juzgare tu corazón y quizás un día seas feliz al verme nuevamente. Que dios te salvara de mi, sin mi no sale el sol, sin mi no hay paraíso, ni infierno, yo soy todos los instantes del mundo, conocí al primer Adán y me despediré de la ultima Eva.

CALEL