Un día desperté a las seis de la mañana
Al vestirme y repasar uno a uno los motivos para vivir
Y comer, por que siempre hay que comer algo por la mañana
Tuve esa necesidad de no vestirme para la escuela

Ahí supe que nada volvería a ser igual
Que cargaba pecados ajenos, y era dueño de mentiras
Corrí como nunca antes, pero siempre me detenía al amanecer, al despertar
Frente al mar, frente al desierto, en el día o con la noche.

Siempre estuvo una persona persiguiéndome
Siempre a mi lado, no lo note, hasta que me detuvo
Me dijo, no te vayas, no sin escucharme
El dijo, “Defiéndeme de mi corazón”
Ese día no lo entendí.

Me quede bajo los árboles en una ciudad extraña
Con 10 millones de extraños
Nadie noto mis pasos
Por eso camino hasta cansarme

Un día escribía sin darme cuenta, y queme mis recuerdos,
La venganza de ambos llego, te doy toda la pinché razón
La ciudad se partió en dos, nuestras vidas también
El cielo o el infierno me pregunto donde nos encontraremos

Soy aquello que en susurros detallabas y hablo como siempre deseaste
Te recuerdo y te ansió a las 4 de la mañana, y si, el pinché café me gusta mucho
Hablaras de mi ante el? se habrá dado cuenta de cómo domesticaste su razón
¿El silencio lo soportas? o solo dices para ti, mis pensamientos con su voz.